La reciente fuga de dos reclusos de alta peligrosidad en la cárcel provincial de Ciego de Ávila, conocida como “Canaleta”, ha sacudido nuevamente a la opinión pública. El hecho no solo ha encendido las alarmas de seguridad, sino que también destapó un detalle inquietante: uno de los fugitivos ya había logrado evadirse anteriormente en este mismo año, lo que pone en entredicho la eficacia del sistema penitenciario cubano.
Idalberto Pérez Olivera, alias “Basurita,” de 27 años, está cumpliendo una pena de 16 años y medio por asesinato, robo, lesiones y posesión ilegal de armas. El 24 de agosto, Pérez Olivera escapó de una de las prisiones de máxima seguridad del país. En esta ocasión, Ángel Luis Torres Santana, de 54 años, lo acompañó. Torres Santana es un reincidente que cumple una condena de 28 años por asesinato, amenazas, desacato y evasión.
Este incidente ha causado gran preocupación en la comunidad. Los residentes temen que los fugitivos estén cerca de áreas habitadas, y las autoridades los consideran de alto riesgo. Imágenes y registros criminales se han compartido extensamente en redes sociales, junto con una solicitud para que la gente ayude a localizarlos.
Su primera fuga en enero
La situación resulta todavía más preocupante al recordar que “Basurita” ya había escapado en enero del presente año. En aquella ocasión fue recapturado en el batey Grúa Nueva, municipio Primero de Enero, luego de varios días atemorizando a los vecinos con un arma de fabricación casera, con la que exigía alimentos y bebidas. Su captura, realizada por la Brigada Especial, devolvió la tranquilidad al barrio en aquel entonces.
Ahora, meses después, su reincidencia reabre el debate sobre la seguridad penitenciaria en Cuba. Especialistas y ciudadanos se preguntan cómo un preso con historial violento y antecedentes de fuga pudo burlar nuevamente la custodia en un centro catalogado como de alta seguridad.
La tensión aumentó aún más cuando testigos aseguraron haber visto a Torres Santana en un restaurante privado de Campechuela, provincia de Granma, donde se mostró nervioso y fue reconocido gracias a las imágenes divulgadas en redes sociales. Aunque el dueño del local notificó a las autoridades, la respuesta inicial de la Policía habría sido insuficiente, lo que alimentó la percepción de negligencia institucional.
Sensación de inseguridad en la población
Mientras tanto, el Ministerio del Interior insiste en que la población no debe enfrentar directamente a los prófugos y habilitó líneas telefónicas para reportar información. Sin embargo, entre los avileños persiste una creciente sensación de inseguridad, en un contexto marcado por otros episodios de violencia y delitos que han quedado impunes en los últimos meses.
El caso también tiene un componente humano. Familiares de los reclusos expresaron preocupación por la exposición pública de sus seres queridos en medios y redes sociales. Algunos aseguran que el tratamiento de estas noticias afecta emocionalmente a niños y parientes, aunque este punto contrasta con el miedo de quienes han sufrido directamente las amenazas de los fugitivos.
La fuga de “Basurita” y Torres Santana no solo representa una amenaza inmediata para la seguridad ciudadana, sino que también revela fallas estructurales dentro del sistema carcelario cubano, que parece incapaz de garantizar ni el control interno de sus prisiones ni la tranquilidad de las comunidades cercanas.
Preguntas Frecuentes sobre la fuga en Ciego de Ávila
¿Quiénes son los reclusos que se fugaron en Ciego de Ávila?
Se trata de Idalberto Pérez Olivera, alias “Basurita”, de 27 años, y Ángel Luis Torres Santana, de 54, ambos con condenas por asesinato y otros delitos violentos.
¿Es la primera vez que se fuga “Basurita”?
No. En enero de este mismo año ya había escapado y fue capturado en el municipio Primero de Enero, tras amenazar a vecinos con un arma artesanal.
¿Dónde fueron vistos por última vez los fugitivos?
Testigos reportaron la presencia de Torres Santana en un restaurante de Campechuela, provincia de Granma, mientras que el paradero actual de Pérez Olivera sigue siendo desconocido.
¿Qué medidas tomó el Ministerio del Interior?
Las autoridades catalogaron a ambos como altamente peligrosos, difundieron sus imágenes en medios y habilitaron números de teléfono para recibir información de la ciudadanía.
¿Qué opinan los ciudadanos sobre esta fuga?
La población muestra preocupación y temor por la inseguridad creciente, mientras que familiares de los reclusos critican la exposición mediática de sus seres queridos.