Un lamentable suceso enlutó a la comunidad agrícola del municipio de Colón, en la provincia de Matanzas, cuando un joven campesino de 28 años, identificado como Adriel Ferrera, perdió la vida tras recibir el impacto de un rayo en plena jornada laboral en la localidad de Río Piedras.
El hecho ocurrió este viernes mientras el joven realizaba sus labores en el campo, momento en que una descarga eléctrica lo alcanzó de manera fulminante, sin darle oportunidad de sobrevivir.
El Centro de Gestión para la Reducción de Riesgos y Desastres (CGRRD) lamentó profundamente lo ocurrido y extendió sus condolencias a familiares y amigos de la víctima. Además, insistió en la necesidad de incrementar la percepción de riesgo en la población, recordando que las descargas eléctricas son uno de los fenómenos naturales más mortales a nivel mundial.
Según datos internacionales, cada año más de 24.000 personas mueren por impactos de rayos en distintas regiones del planeta. Sin embargo, en países de América Latina la incidencia resulta alarmantemente mayor que en las naciones desarrolladas.

América Latina, una región vulnerable a las descargas eléctricas
De acuerdo con estudios compartidos por el CGRRD, en América Latina los rayos ocasionan un promedio de 1,7 muertes por cada millón de habitantes, mientras que en Europa y Estados Unidos la cifra es de apenas 0,1. Esto refleja una diferencia 17 veces mayor en la mortalidad por rayos en la región latinoamericana.
En términos absolutos, Brasil encabeza la lista de países más afectados, debido a su extensión territorial, la alta densidad poblacional y el hecho de recibir más de 50 millones de descargas eléctricas al año, según investigaciones del Grupo de Electricidad Atmosférica (ELAT).
No obstante, estudios locales señalan que Cuba y Panamá son los países con mayor proporción de muertes relacionadas con este fenómeno, debido a la fuerte incidencia de tormentas eléctricas en zonas específicas.
Antecedentes recientes en Cuba
Este no es un caso aislado. Apenas el pasado 8 de agosto, una mujer de 42 años falleció también en Matanzas tras ser alcanzada por un rayo mientras trabajaba en un área rural cercana a la comunidad de La Luisa, en el mismo municipio de Colón.
Además, el Instituto de Meteorología de Cuba (Insmet) y el Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente (CITMA) han advertido que las descargas eléctricas constituyen la primera causa de muerte por fenómenos naturales en la Isla. Entre 1987 y 2017, se reportó un promedio de 54 fallecimientos anuales por esta causa, especialmente durante los meses de junio, julio y agosto, cuando se intensifican las tormentas.
La preocupación aumenta si se suman tragedias recientes como la ocurrida en Villa Clara, en el municipio de Manicaragua, donde tres menores perdieron la vida y una adolescente resultó herida tras el impacto de un rayo el pasado 3 de agosto.
Estos sucesos han generado un llamado urgente a reforzar las medidas de protección y la educación comunitaria para evitar más pérdidas humanas por un fenómeno natural tan común como letal.
Preguntas frecuentes sobre la seguridad ante rayos en Cuba
¿Por qué Cuba tiene un alto índice de muertes por rayos?
Se debe a la gran frecuencia de tormentas eléctricas en determinadas regiones del país y a que muchas actividades laborales, como la agricultura, se realizan al aire libre, lo que aumenta el riesgo.
¿Qué meses son más peligrosos para la ocurrencia de rayos en la Isla?
Principalmente los meses de verano: junio, julio y agosto, cuando se registran más tormentas asociadas al calor y la humedad.
¿Qué medidas de seguridad se recomiendan durante una tormenta eléctrica?
Evitar permanecer en espacios abiertos, refugiarse en estructuras seguras, no estar cerca de árboles solitarios ni manipular equipos eléctricos durante la tormenta.
Los rayos, ¿son la principal causa de muerte por fenómenos naturales en Cuba?
Sí, según estudios del Insmet y el CITMA, los rayos superan a huracanes, inundaciones y otros desastres naturales en cuanto a víctimas mortales en el país.
¿Existen campañas de concientización sobre este fenómeno?
Sí, instituciones como el CGRRD, el Insmet y medios locales promueven programas educativos, aunque aún falta incrementar la percepción de riesgo en las comunidades.