Un migrante cubano identificado como Yoe Villares Fernan generó un amplio debate en redes sociales luego de publicar un mensaje cargado de emociones en el que explica por qué tomó la decisión de regresar a Cuba, aun reconociendo las duras condiciones económicas y sociales que enfrenta el país. Su testimonio, compartido en Facebook, ha resonado entre muchos cubanos dentro y fuera de la Isla que viven situaciones similares.
En su publicación, Villares expone el desgaste emocional que le ha provocado su experiencia migratoria en Estados Unidos. Aunque llegó con la esperanza de encontrar estabilidad, oportunidades y libertad, asegura que la realidad ha sido distinta. Según relata, muchos emigrantes cubanos se sienten señalados y tratados como delincuentes, especialmente en el contexto de las políticas migratorias y las acciones del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE).
El migrante afirma que vivir bajo el temor constante a una detención, enfrentar procesos legales complejos y sentirse juzgado de manera generalizada ha impactado profundamente su bienestar. Para Villares, el sacrificio de estar lejos de su familia ha dejado de tener sentido frente a la incertidumbre diaria y la falta de tranquilidad emocional.
En otro video difundido posteriormente en redes sociales, el cubano aparece junto a su madre, en una escena que refuerza el mensaje central de su decisión. Con visible emoción, afirma que compartir ese momento con ella representa su mayor logro personal, dejando claro que ningún beneficio económico puede compararse con el valor de la familia. “Esta es mi mayor felicidad, olvídate del dinero”, expresa, subrayando que el reencuentro y la cercanía con su madre son, para él, la verdadera recompensa, más allá de cualquier ganancia material o promesa de prosperidad en el extranjero.
En su mensaje, deja claro que no idealiza la situación en Cuba. Reconoce las carencias, la escasez y los problemas sanitarios, pero asegura que el valor de estar junto a sus seres queridos supera cualquier beneficio económico que pudiera obtener en el extranjero. El contacto diario, los abrazos y la convivencia familiar se convierten, según sus palabras, en un refugio más importante que el dinero.
Su testimonio refleja un sentimiento compartido por otros migrantes cubanos que, tras años de esfuerzo, se enfrentan a una realidad migratoria compleja y a una percepción social que consideran injusta. La sensación de no sentirse protegidos ni plenamente aceptados ha llevado a algunos a replantearse el sueño migratorio.
La decisión de Villares de regresar a la Isla no es solo un acto personal, sino también un reflejo de una problemática más amplia. Muchos cubanos viven atrapados entre la nostalgia por su país de origen y la desilusión con un sistema que no siempre responde a las expectativas con las que emigraron. Su historia pone sobre la mesa el peso de los lazos familiares y el impacto emocional de la migración, más allá de las cifras y los discursos oficiales.
Preguntas frecuentes sobre el regreso de migrantes cubanos
¿Por qué algunos migrantes cubanos deciden regresar a Cuba?
Principalmente por razones familiares, emocionales y por la dificultad de adaptarse a un entorno migratorio que perciben como hostil o incierto.
¿El mensaje de Yoe Villares representa un caso aislado?
No. Muchos migrantes cubanos han expresado sentimientos similares de frustración, miedo e inseguridad en redes sociales.
¿Qué papel juega la familia en estas decisiones?
Para muchos cubanos, la familia es un factor determinante que puede pesar más que las oportunidades económicas.
¿Las políticas migratorias influyen en este tipo de decisiones?
Sí. La posibilidad de detenciones, procesos legales largos y deportaciones genera ansiedad constante entre los migrantes.
¿Regresar a Cuba significa ignorar sus problemas actuales?
No necesariamente. En la mayoría de los casos, se trata de una elección basada en prioridades emocionales y personales.

