Otra patana turca abandona Cuba y deja al país con menos electricidad en plena crisis energética

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La crisis energética cubana suma un nuevo revés. Otra de las centrales eléctricas flotantes que durante años contribuyeron a sostener la generación nacional abandonó las aguas cubanas, dejando al país con menos capacidad para enfrentar los prolongados apagones que afectan a la población.

Se trata de la Erol Bey, una embarcación turca con capacidad instalada de 63 megavatios (MW), que salió del puerto de La Habana el lunes 2 de noviembre, aproximadamente a las 2:30 de la tarde. La salida fue reportada por la agencia EFE, según una información publicada posteriormente por Infobae.

La partida se produce en un momento especialmente complicado para el Sistema Eléctrico Nacional (SEN), cuando numerosas familias cubanas deben soportar interrupciones del servicio que, en determinadas zonas, superan las 20 horas diarias.

La salida de la Erol Bey reduce la capacidad eléctrica de Cuba

La embarcación formaba parte del grupo de centrales flotantes contratadas por el Gobierno cubano a la compañía turca Karadeniz Holding. Estas instalaciones, conocidas popularmente como patanas turcas, comenzaron a incorporarse al sistema eléctrico de la Isla en 2019 como una alternativa para compensar las dificultades de las termoeléctricas tradicionales.

Durante los últimos años, Cuba llegó a contar con ocho embarcaciones de esta modalidad, cuya potencia conjunta superaba los 400 MW. Sin embargo, la retirada progresiva de estas unidades ha reducido considerablemente su presencia en el país.

Con la salida de la Erol Bey, ya son siete las embarcaciones que han abandonado Cuba, de acuerdo con los datos recogidos en la información de EFE.

En abril de 2026, el Ministerio de Energía y Minas había señalado que solamente permanecían en La Habana dos centrales flotantes: la Belgin Sultán y la propia Erol Bey.

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Entre ambas sumaban aproximadamente 124 MW de capacidad instalada. Ahora, tras la marcha de la segunda, la Belgin Sultán queda como la única unidad de este tipo que permanece en la capital, según la información disponible.

La falta de combustible también golpea a las patanas turcas

Uno de los principales problemas de estas centrales flotantes es su dependencia del suministro de combustible para mantenerse operativas. Aunque representan una alternativa para incorporar electricidad al sistema nacional, su funcionamiento está condicionado por la disponibilidad de petróleo.

Un ejemplo ocurrió a finales de mayo, cuando la llegada del petrolero ruso Anatoli Kolodkin, que transportaba alrededor de 740.000 barriles de crudo, permitió que las centrales flotantes retomaran temporalmente sus operaciones.

Sin embargo, aquella mejoría duró aproximadamente dos semanas, evidenciando las dificultades que enfrenta Cuba para garantizar un suministro estable de combustible.

La retirada de la Erol Bey vuelve a poner sobre la mesa la fragilidad de la infraestructura energética cubana y las limitaciones de las soluciones temporales para enfrentar un problema que lleva años acumulándose.

Una crisis eléctrica que sigue afectando a millones de cubanos

El deterioro del sistema eléctrico no responde únicamente a la salida de las centrales flotantes. También está relacionado con las averías de las termoeléctricas, la escasez de combustible y décadas de inversiones insuficientes en mantenimiento y modernización.

Una parte importante de las instalaciones responsables de generar electricidad en Cuba fue construida durante las décadas de 1960 y 1970. El envejecimiento de estos equipos provoca interrupciones frecuentes y reparaciones que pueden extenderse durante largos períodos.

Durante 2026, el país también ha experimentado ocho apagones generales, según las cifras recogidas en la información de referencia.

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Para la población, las consecuencias son especialmente difíciles: problemas para conservar alimentos, interrupciones del suministro de agua, afectaciones al transporte y dificultades para mantener funcionando numerosos servicios esenciales.

La salida de la Erol Bey representa, por tanto, otro golpe para un sistema que necesita recuperar capacidad de generación y garantizar combustible suficiente para evitar nuevos períodos de inestabilidad.

Mientras no se produzcan mejoras sostenidas en la infraestructura energética, millones de cubanos seguirán enfrentando la incertidumbre de no saber cuándo podrán disponer de electricidad durante el día.

Preguntas frecuentes sobre la salida de la patana turca de Cuba

¿Qué patana turca abandonó Cuba?

La embarcación que salió de Cuba fue la Erol Bey, una central eléctrica flotante con capacidad instalada de 63 MW.

¿Cuándo salió la Erol Bey de La Habana?

La embarcación abandonó el puerto de La Habana el lunes 2 de noviembre de 2026, aproximadamente a las 2:30 de la tarde.

¿Cuántas patanas turcas quedan en Cuba?

Según la información disponible, la Belgin Sultán permanece como la única central flotante de este tipo en La Habana tras la salida de la Erol Bey.

¿Por qué las patanas turcas dejaron de generar electricidad?

Su funcionamiento depende principalmente de la disponibilidad de combustible, además de las condiciones operativas y técnicas necesarias para producir electricidad.

¿La salida de la Erol Bey provocará más apagones?

Su retirada reduce la capacidad de generación disponible, pero no permite determinar por sí sola cuánto aumentarán los apagones. El comportamiento del sistema también depende del combustible, las averías y la generación de las demás centrales.

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