La madrugada del jueves trajo una noticia devastadora para el barrio de Altamira, en Santiago de Cuba. Una mujer perdió la vida en un hecho violento que vuelve a encender las alarmas sobre la violencia de género en el país. La víctima, Yuleidis Sánchez Rodríguez, tenía 43 años y era madre de tres hijos, dos mujeres y un varón adolescente. Hoy, su familia enfrenta una pérdida irreparable mientras el presunto responsable continúa sin ser localizado.
El hecho ocurrió en un tramo de la Carretera Turística del Reparto Altamira, en una zona conocida por los vecinos debido a un antiguo inmueble que en el pasado funcionó como motel y que actualmente tiene otro uso. Según relatos de personas cercanas, Yuleidis había salido de su casa de madrugada para asistir a familiares, sin imaginar que ese recorrido terminaría de forma trágica. En ese trayecto fue interceptada y atacada, falleciendo en el lugar a causa de las heridas.
Información divulgada por el periodista independiente Yosmany Mayeta Labrada apunta a que el presunto agresor es un hombre residente en la propia comunidad, identificado como Neudis Callis Cureaux, quien tras el ataque se dio a la fuga. Hasta el momento no se ha informado oficialmente sobre su captura, lo que mantiene en tensión a los vecinos del área.
En Altamira, el dolor se mezcla con la indignación. Testimonios recogidos en el barrio coinciden en que existían antecedentes de amenazas y comportamientos violentos por parte del señalado como autor. La víctima, aseguran personas cercanas, había decidido poner fin a cualquier vínculo con él, una decisión que lejos de garantizarle protección terminó convirtiéndose en un factor de riesgo. Para muchos, este desenlace no fue un hecho fortuito, sino el resultado de señales de alerta que no recibieron una respuesta efectiva.
El asesinato deja al descubierto una realidad que se repite con demasiada frecuencia en Cuba: mujeres que intentan rehacer sus vidas lejos de relaciones dañinas y se encuentran desprotegidas ante la violencia. La falta de estadísticas oficiales, de protocolos visibles de prevención y de un reconocimiento legal específico del feminicidio como delito agravan la sensación de abandono que sienten muchas familias.
Mientras Santiago de Cuba llora a Yuleidis Sánchez Rodríguez, tres hijos quedan sin su madre y una comunidad entera vuelve a preguntarse cuántas tragedias más serán necesarias para que la violencia de género sea atendida con la urgencia que merece.
Preguntas frecuentes sobre el caso y la violencia de género en Cuba
¿Qué se sabe hasta ahora del agresor?
Se trata de un hombre residente en el mismo reparto donde ocurrió el crimen, señalado por vecinos como una persona con antecedentes de conducta violenta. Al cierre de esta información, permanecía prófugo.
¿La víctima había denunciado amenazas previamente?
De acuerdo con testimonios comunitarios, existían amenazas reiteradas, aunque no se ha confirmado públicamente la existencia de denuncias formales.
¿Dónde ocurrió el hecho?
El ataque tuvo lugar en la Carretera Turística del Reparto Altamira, una zona conocida por los residentes del barrio santiaguero.
¿Cuántos hijos deja la víctima?
Yuleidis Sánchez Rodríguez era madre de tres hijos, entre ellos un menor de edad.
¿Por qué se habla de feminicidio en este caso?
Porque el crimen ocurrió en un contexto de violencia de género, marcado por amenazas previas y una relación desigual de poder.

