La llegada de combustible importado desde Estados Unidos por pequeñas y medianas empresas cubanas ya dejó de ser una expectativa para convertirse en una realidad visible en La Habana. En los últimos días, comenzó la descarga de este carburante en estaciones de servicio estatales, específicamente en instalaciones de CUPET, lo que ha generado un intenso debate entre ciudadanos dentro y fuera del país.
Un video que circula en redes sociales muestra el momento en que un camión cisterna transfiere gasolina en un servicentro ubicado en la zona de Los Pinos, en el municipio Boyeros. Las imágenes rápidamente despertaron reacciones diversas, sobre todo por la sorpresa de algunos usuarios que no esperaban ver combustible gestionado por actores privados dentro de la red estatal. Sin embargo, otros recordaron que las estaciones de servicio continúan bajo control gubernamental, por lo que esta dinámica era previsible.
Este nuevo escenario marca un cambio relevante en la forma en que se gestiona el abastecimiento energético en la isla. Durante décadas, la importación y distribución de combustible fue una actividad centralizada exclusivamente por el Estado. Ahora, aunque se permite la participación de empresas privadas en la compra internacional, la comercialización sigue dependiendo de la infraestructura estatal.
Las MYPYMES que han logrado importar combustible enfrentan un proceso complejo. Desde la adquisición en el mercado internacional hasta su traslado en isotanques, pasando por trámites de entrada al país y distribución, los costos se elevan considerablemente. Se estima que el precio final supera los 2.50 dólares por litro, lo que limita su acceso a un grupo reducido de actores económicos.
En cuanto al almacenamiento, existen dos vías principales: utilizar estaciones asignadas por el Estado o invertir en infraestructura propia, una opción más costosa y lenta debido a los permisos requeridos. Este contexto ha propiciado la aparición de intercambios entre empresas privadas, aunque aún sin un marco legal completamente definido.
A pesar de este paso, la medida no resuelve los problemas estructurales del sistema energético nacional. Los cortes eléctricos persisten y la disponibilidad de combustible sigue siendo limitada para la mayoría de la población. Lo que sí evidencia este movimiento es una transformación progresiva en el papel del sector privado dentro de la economía cubana, aunque bajo una supervisión estatal que sigue siendo determinante.
¿Quiénes pueden importar combustible actualmente en Cuba?
Principalmente pequeñas y medianas empresas autorizadas que cuentan con los recursos financieros y la capacidad logística para asumir el proceso.
¿Dónde se vende este combustible importado?
Se distribuye a través de estaciones de servicio estatales, especialmente aquellas administradas por CUPET y CIMEX.
¿Es más barato el combustible importado por PYMES?
No, su costo suele ser más elevado debido a los gastos asociados a la importación, transporte y trámites.
¿Puede cualquier empresa acceder a este tipo de combustible?
El acceso es limitado, ya que depende de acuerdos, disponibilidad y capacidad de pago.
¿Esto soluciona la crisis energética en Cuba?
No, representa un alivio parcial para ciertos sectores, pero no resuelve los problemas estructurales del sistema energético.
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