La profunda crisis energética que atraviesa Cuba pudo haber estado cerca de tomar un rumbo completamente distinto. Un reportaje publicado por el Miami Herald asegura que, durante los primeros meses de 2026, se desarrollaron conversaciones reservadas entre funcionarios de Estados Unidos y representantes vinculados al poder cubano para explorar un posible acuerdo que buscaba aliviar la escasez de combustible en la Isla.
Según la investigación, la propuesta incluía el suministro de petróleo estadounidense para reducir la presión sobre el sistema eléctrico cubano, que durante meses ha enfrentado apagones prolongados y dificultades para mantener estable la generación de energía.
Aunque las conversaciones nunca llegaron a concretarse, el contenido del informe ha generado un amplio debate por las condiciones políticas y económicas que, presuntamente, estuvieron sobre la mesa.
De acuerdo con la investigación publicada por el Miami Herald, las negociaciones surgieron en un momento especialmente delicado para Cuba, cuando las reservas de combustible se encontraban bajo fuerte presión y la crisis eléctrica afectaba a buena parte del país.
La propuesta analizada contemplaba que Estados Unidos facilitara el acceso a petróleo para Cuba. A cambio, Washington buscaba impulsar cambios importantes dentro del sector energético cubano, incluyendo una reestructuración de la empresa estatal CUPET y la posibilidad de abrir espacio a inversiones o participación de capital extranjero en determinadas operaciones.
El objetivo, según el informe, era buscar una solución que ayudara a estabilizar el suministro energético mientras se impulsaban reformas económicas.
Uno de los temas más sensibles de las conversaciones fue el futuro de CUPET, la compañía estatal encargada de la industria petrolera en Cuba.
La investigación señala que entre las opciones discutidas aparecía una transformación de la empresa, incluyendo alternativas relacionadas con la participación de inversionistas extranjeros o cambios en su modelo de funcionamiento.
Estas propuestas formaban parte de un paquete más amplio de reformas económicas que, según el reporte, fueron analizadas durante los contactos entre ambas partes.
El Miami Herald también afirma que uno de los contactos utilizados para facilitar el diálogo fue Raúl Guillermo Rodríguez Castro, conocido como “El Cangrejo”, nieto de Raúl Castro.
Según la publicación, Rodríguez Castro habría sostenido reuniones en Saint Kitts y Nevis con personas cercanas al secretario de Estado estadounidense Marco Rubio durante una cumbre de la Comunidad del Caribe (CARICOM).
Esos encuentros habrían servido como un canal discreto para explorar la posibilidad de un entendimiento entre Washington y La Habana.
Siempre según la investigación del Miami Herald, uno de los mayores desacuerdos apareció cuando el tema energético comenzó a vincularse con cambios políticos dentro de Cuba.
El informe sostiene que representantes estadounidenses plantearon condiciones relacionadas con la estructura del poder en la Isla, mientras que la parte cubana habría mostrado disposición a discutir aspectos económicos, pero rechazó cualquier condición vinculada a quién debía ocupar la Presidencia del país.
Esa diferencia terminó convirtiéndose en uno de los principales obstáculos para avanzar hacia un acuerdo.
La iniciativa tampoco encontró consenso en Washington.
De acuerdo con el reportaje, varios congresistas cubanoamericanos expresaron reservas sobre cualquier acuerdo que pudiera beneficiar al Gobierno cubano sin que existieran cambios políticos de fondo.
Entre los nombres mencionados aparecen Carlos Giménez, Mario Díaz-Balart y María Elvira Salazar, quienes han mantenido una posición crítica frente a negociaciones con La Habana que no incluyan reformas políticas.
La investigación explica que las conversaciones terminaron estancándose por varios factores.
Entre ellos aparecen las diferencias políticas entre ambas partes, las condiciones planteadas durante la negociación y obstáculos legales relacionados con reclamaciones de empresas estadounidenses sobre propiedades confiscadas en Cuba décadas atrás.
Hasta el momento, no existe confirmación oficial de que el acuerdo haya estado listo para firmarse. Sin embargo, el reporte del Miami Herald muestra que la crisis energética cubana abrió un escenario de negociación que, finalmente, no prosperó.
El periódico informó que durante 2026 existieron contactos reservados para explorar un posible acuerdo energético entre Estados Unidos y representantes vinculados al Gobierno cubano.
Buscar una vía para suministrar petróleo a Cuba y aliviar la crisis de combustible que afecta la generación eléctrica en la Isla.
Según la investigación, se discutieron posibles reformas en la empresa estatal, incluyendo alternativas de participación de capital extranjero en el sector energético.
El informe menciona a Raúl Guillermo Rodríguez Castro como una de las personas que habría servido de enlace durante las conversaciones.
Las diferencias sobre las condiciones políticas, junto con obstáculos legales y la falta de consenso entre ambas partes, terminaron impidiendo que las negociaciones avanzaran.
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